Manchester //


Mani, como Simon, pasa bastantes horas frente al ordenador. También es activista y se toma su particular trabajo tan en serio como si fuera un alto ejecutivo, llegando incluso a cotas de estrés. Vamos al museo de arte contemporáneo y después a comer a un restaurante vegano que conoce Mani. Terminamos la excursión dando un paseo por un gran parque a las afueras de la ciudad.




















Cuando llegamos a casa, ya tarde, le digo que quiero dormir solo y se crea un cierto mal rollo. Mani insiste, algo violento, en que duerma en su habitación mientras que él se recuesta en el suelo del salón.



