Buno-Bonnevaux ~ Pithiviers //

De Buno-Bonnevaux a Malesherbes voy por caminos siguiendo la ribera del río. En un momento aparece un árbol caído en medio del camino y aprovecho para comer algo, que ya tengo hambre (con el susto no estaba haciendo caso a mi cuerpo) y, de paso veo que puedo bordearlo sin problema y sin necesidad de pasar por encima haciendo un super esfuerzo, que es lo que hubiera hecho normalmente. Un obstáculo siempre es positivo, sólo hay que saber verlo así.



Un poco más adelante de Malesherbes, lavo la bici en una estación de lavado de coches y me lavo yo de paso. Con la presión del agua me quemo la piel a la altura del riñón derecho. Como la carretera era muy aburrida, me he puesto a imaginar batallas y he pensado en la flor que colgué anoche en la tienda y que llevo encima. Huele tan bien que me gustaría hacer un perfume con ella y regalárselo a Sabina. Pero empiezo a pensar que ya la he dejado atrás y que probablemente no encuentre más. De repente me imagino a Sabina volviéndose loca de pasión y dándome un morreo y entonces Toni en un arranque de celos me pega un puñetazo. Al segundo pienso que menuda tontería lo cojas por donde lo cojas y, al girar la cabeza a la cuneta, veo un montón de las flores en cuestión. ¡Tachan! Aunque no huelen tan bien, cojo unas cuantas.
Llego a Pithiviers tras hacer como 20 kilómetros por una carretera absolutamente recta desde Malesherbes. Estoy en la Francia profunda de la explotación agrícola ganadera intensiva. Esta ciudad está hermanada entre otras con Ashby-de-la-Zoug, según reza un indicador que hay en una rotonda en la calle principal de la población. El cartel marca las direcciones y las distancias desde aquí a Ashby-de-la-Zoug (740km), Buglengenfeld (920km), Iznik (2340km), Ovar (1600km).

Me quedo a dormir junto a un canal putrefacto en la confluencia de varios caminos, en un bosquecillo junto a la carretera que va a Montargis. Es una solución rápida aunque no está mal: el suelo es completamente plano, no hay casi mosquitos, estoy muy cerca de Pithiviers (a donde quiero volver a desayunar mañana) y no necesito agua porque me he lavado un poco en la fuente de la plaza del pueblo y he llenado las botellas. He llegado aquí porque fue lo más fácil tras descartar el camping que está un poco más abajo porque costaba 8€ y no me dio buena impresión de entrada. Me sugirió que viniera al camping un tío sin dientes en el maxilar superior, sólo tiene colmillos. Muy buen rollo de tío, pero al sonreír daba un poco de miedo porque parecía un vampiro. Tenía una niña pequeña. Jean Marc, se llama y acababa de estar pescando cerca. Me sugirió que no fuera a Marruecos porque corría el riesgo de ser degollado. Su mujer es argelina.

