Comparto la casa con un hombre que me gusta demasiado y que nunca me va a corresponder. Me paso el día sexualmente excitado sin sentido. Sufro. Después de unos días indeciso entre irme de viaje de nuevo o buscar casa, pienso en solucionar primero el tema de la vivienda y, como no tengo ni idea de a dónde ir, practico la visualización. Cuando me relajo, me veo solo, en una habitación sentado frente a una ventana que da a la calle. Decido vender la moto. A partir de ahora mi único medio de transporte será la bici.

