Alagón ~ Alfocea //




Me levanto a las siete de la mañana. y lo primero que hago es limpiar de barro el carro y las zapatillas en el punto exacto en que el Alagón desemboca en el Ebro. Hacia las 8:00 h ha empezado a llegar gente por aquí pero nadie me ha visto acampado. Tras desayunar, voy por un camino de vuelta a Alagón, flipando con lo fácil que es llegar al pueblo por aquí y lo cerca que está comparado con la odisea de anoche. Tras lavar bien la bici en un espacio de lavado de coches me dirijo a una tienda de bicis en la que me fijé anoche . El encargado me dice que ve complicado arreglar el eje pero que vuelva en una hora, que algo habrá hecho. Le dejo la bici, son las 11:45 h. Voy al centro del pueblo guiándome por el sonido del pregón de las fiestas. Me tomo una cerveza y un vino con patatas fritas invitado por el ayuntamiento y cuando voy a la tienda de bicis ya está cerrado. Es lo que tiene la fiesta… Vuelvo a las 17:00 h, tras dormir un rato en un banco del pueblo, dar paseos, aburrirme y buscar sexo sin éxito en el Grindr. El mecánico me dice que el eje no tiene arreglo pero que me puede vender una llanta.
Con llanta nueva salgo de Alagón como a las 18:00 h con la intención de llegar a Zaragoza. Voy hasta Utebo por el GR99 que, por momentos, es un sendero encharcado que provoca que se me caiga el carro varias veces. Paso por la desembocadura del Júcar y llego a Monzalbarba, un pueblo a unos 10 kilómetros de Zaragoza. Se me hace de noche y abandonando la idea de llegar hoy a la ciudad, me desvío a Alfocea, una localidad sobre las montañas que desde hace dos días me acompañan bordeando el río a una cierta distancia por el margen izquierdo. Planto la tienda en lo alto del pueblo, en un lugar yermo y misterioso desde donde veo la catedral del Pilar iluminada. Hay mucho viento pero estoy bien resguardado.







