Ribes: primer contacto //
Voy a Ribes por primera vez. He quedado para comer con el hombre que me alquila una habitación en su casa, en el número 11 de la calle Racó, es decir, «rincón» en catalán. He dado con esta casa por un curioso anuncio que vi hace unos días en Sitges en donde un pianista buscaba compartir su casa con otro artista.
Cuando bajo del autobús me encuentro en una plaza con un gran chorro de agua que emerge de un laguito artificial, una gran bienvenida. Una chica que baja junto a mí y que vive aquí por motivos de trabajo me dice que este lugar es muy aburrido. Yo intuyo que no voy a aburrirme nada aquí.

