2018.02.28

PUERTO DEL ROSARIO

El viento ha soplado con muchisima fuerza toda la noche asi que me la he pasado medio dormido medio despierto. Aun asi me siento descansado, animado. Salvo por unos militares que comen a unos metros de mi tienda, estoy completamente solo en este lugar. El viento hace que llueva de forma horizontal y la tienda esta empapada. Segun la aplicacion del movil va a seguir asi todo el dia, asi que paso de repetir la experiencia del domingo. No hay que ir contra el viento, él gana. Decido salir a dar una vuelta por la ciudad. Dejo la tienda montada, no creo que pase nadie por este lugar tan apartado y en medio de este temporal. Luego volveré a por ella.

Visito la casa de Unamuno y un centro de exposiciones de arte en donde tengo una animada conversacion con la recepcionista. Hablamos del trabajo, de la isla, de su hija y del tiempo. Como un menu en un restaurante del puerto con los ultimos 20 € que me quedan. Paso por la consulta de un dentista que me da cita para el proximo lunes para hacerme la endodoncia de la 14. Hacia las 17h voy para la tienda. Aunque durante el dia el viento se ha calmado, hace una hora que ha vuelto a soplar fuerte. Cuando llego al lugar donde he dormido esta noche, me encuentro la tienda toda caida hacia un lado resistiendo al viento. No hay quien duerma aqui otra noche, asi que desmonto el campamento y me dirijo a unos bloques de viviendas sin terminar de construir frente a la Playa Blanca, junto a la carretera.

Ya me habia fijado en este lugar. El sabado pasado, mientras compraba comida en el LIDL, me encontré con una pareja de cicloturistas que me preguntaron si conocia alguna casa abandonada para pasar la noche y protegerse del viento y yo les indiqué éste. Suponia que seria un buen lugar para pernoctar y no me habia equivocado. Recorro la hilera de casas adosadas, grandes estructuras de hormigon divididos en espacios que iban a ser destinados a ser habitaciones. Los huecos que corresponden a puertas y ventanas, son simplemente eso, huecos. Mientras inspecciono el lugar voy pensando en que éste es un buen lugar para hacer graffittis. Unos metros mas adelante de que se me cruce esta idea por la cabeza me sorprende una pintada con el numero 23 en una de las casas y escojo esta para pasar la noche. Dejo mis cosas en el interior y me voy al auditorio a ver una pelicula. Vuelvo de noche y me acuesto sobre las 22.30h. Me siento protegido, caliente, seguro.

Anoche dejé la bici apoyada en un pivote de cemento clavado en la arena. Tenia grafiteado un numero, el 13. Hoy voy a dormir en una casa en donde alguien ha pintado el numero 23.

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