2017.12.10

Me despierto un montón de veces. Los motores del barco hacen que me sienta dentro de una lavadora centrifugando sin parar. Si dejo la boca relajada me castañetean los dientes con fuerza. Entre eso, las luces, lo duro del suelo y el calor húmedo que he sufrido dentro de mi supersaco no sé como he podido dormir.

No tengo cobertura en el móvil y nada para leer porque el único libro que he traído se ha quedado con la bici a las que no tengo acceso hasta el desembarco.

Excepto por una breve conversación con un hombre de Beni Melal, que me pregunta si estoy casado, en la que me cuenta como ha presenciado partir un coche en dos con una radial para encontrar la droga cuyos propietarios negaban tener, me paso el día sólo, deambulando por el barco. Hago fotos y miro el mar y miro el barco y la costa y el barco y hago fotos. Como me quedo sin papel decido aprovechar para dejar de fumar, algo que intento constantemente y escribo un texto muy largo y con apariencia de inspirado para convencerme de una decisión que va contra mi deseo.

Salir del barco es una operación lenta, no tanto salir como esperar a salir. Se hace interminable. No estoy en Tánger sino en algo llamado Tánger Med, el puerto.

Anécdota cámara de fotos y control policial: Al salir por el control policial se me rompe la cámara de fotos. No estaba seguro de traérmela o no, (como de nada en este viaje) y la llevaba sin protección en una alforja de manillar que baila bastante y a la que había hecho un apaño para que fuera más segura, pero aun así no es algo sólido amarrado a la bici. No me apetece desmontar las alforjas para pasarlas por la máquina de rayos X y sugiero que pase la bici entera .

Después de toda la movida, resulta que no tengo que salir por aquí sino por la salida de los coches.

Tánger queda a 6 km. según me han informado unos motoristas de Barcelona y es noche profunda. Lo más sensato es quedarme a dormir por aquí. La sala de espera, el único sitio a refugio posible es un gran cubo con una luz fluorescente cegadora y unas escaleras mecánicas que emiten un ruido continuo e infernal.

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