Domme ~ Cazals //
10.23 h.
Hoy he dormido en un sitio raro. Quería parar por Domme porque era el único sitio del cual había oído el nombre (me lo nombró Nicole) por esta zona. Está sobre la Dordogne, hay bosque… Bueno, en toda esta región hay bosque, así que eso no ha sido un motivo para parar aquí y el río, ahora mismo no sé dónde está. Porque anoche, cuando ya buscaba lugar para dormir tomé un camino equivocado y subí por una carretera por los alrededores de Domme que me internó en el bosque en vez de ir por el río, que es lo que quería. Mientras subía la dura cuesta, tras todo el día pedaleando (demasiado para ser ya final de la tarde) vi un claro en el bosque que resultaba ser un bosque talado. Pensé en poner la tienda en cualquier sitio, pero decidí adentrarme un poco para alejarme de la carretera y estar más aislado y al final llegué a otra carretera. Así que estoy en un bosque talado de árboles pero que estoy viendo que están reforestando porque a mi izquierda hay unas líneas de pequeños arbolitos recién plantados. Con una carretera justo detrás por la que van pasando coches, caravanas, ciclistas y maquinaria pesada. He dormido con la cabeza al este. Me he despertado alguna vez. Estaba en un plano inclinado hacia abajo. He pasado un poco de frío.
Al salir de la tienda, como a las 9:00 h, la luna frente a mí menguando pero todavía bien presente aunque sea de día. El sol detrás, oculto tras los árboles que bordean la carretera. Estoy rodeado de árboles. Un único punto de luz frente a mí en donde un hombre tala árboles con una máquina. Pasan aviones. Un coche se mete en mi terreno desde la carretera de atrás y llega hacia el talador y le ordena algo. Estoy en medio de la vida social-natural. El suelo es pinchudo. Tengo que andar con cuidado, es de paja pero también hay pinchos. Es seco pero aún está mojado porque todavía no ha dado el sol en este espacio. Es un lugar realmente extraño. Ni bosque ni urbanizado, ni de paso ni para quedarse. Estoy a la vista de aviones, gente que trabaja, que pasa por aquí, que sube, que baja… y, a la vez estoy muy bien, instalado, oculto de alguna manera.
No me importa estar aquí porque de todo se aprende pero estaría mejor si tuviese sol, agua, un suelo agradable y soledad. Y puede que todo eso esté a 500 metros de aquí. Así que a partir de ahora voy a ir mirando donde dormir, por donde moverme, el mapa, los objetivos diarios, de una forma más voluntariosa. Ya la cosa no es dejarse llevar tanto por los demás sino marcarme objetivos, reconocer mi territorio, decidir sobre mi futuro yo solo, sólo yo.
Llego a Domme, un pueblo muy bonito, con vistas espectaculares sobre la Dordogne y para cuando me doy cuenta tengo hambre, así que como en el mirador sobre el río. Después, por carretera, a unos 30 km o menos, llego a Les Arques. Expo de Zadkine. Residencia de artistas? Al salir del museo, a las 19.00 h hago ocho kilómetros hacia atrás a Cazals para ir al camping. Mientras bajo de Domme a toda velocidad, se me mete un bicho en el ojo. Rápido y tranquilo, me lo saco. Es gordo. Con la yema de mi dedo puedo sentir por un lado mi lagrimal humectante y por otro su aguijón amenazante. Repugnante, blando, gordo, peligroso. Tengo un poco de miedo a la naturaleza. Algo entre paranoia y precaución. En el camping, mientras me ducho, me veo unos granitos en la zona del pubis.


