Loury ~ Orleans //

Salgo de la caseta hacia Orleans. El camino, plagado de pequeños lagos, es llano, con bastante cultivo extensivo. Paso por Rebréchien para comprar comida y desayunar. Compro en un colmado en donde paso un montón de tiempo para elegir lo que me llevo. Luego voy al único bar del pueblo, sólo porque es el único y porque me apetece un café con leche. Tras de la barra, el barman, François, un hombre orondo y muy simpático, que hace cariñosos guiños a su mujer que está preparando las mesas, entabla conversación conmigo enseguida. Me habla de su abuelo, Benito que era español y pasó a Francia huyendo de la guerra y de su hijo, Vincent Torguet, que vive en Collioure y que es artesano joyero y hace peces-pieza con resina.
Pienso en contactar con él para que me enseñe cómo trabaja. Me lío un poco con tanto nombre y tanta familia. Me cuesta entender pero me quedo con lo esencial. Hay buen ambiente en el restaurante. Un cierto aire de clase cultural de pueblo. No tengo más que un euro suelto para pagar el café, François se niega a cogerme mi único billete de 50 €.
Llega gente al bar. Un hombre de unos setenta años muy guapo y simpático y su mujer, que resulta que escribe. Tiene un libro en el bar sobre su biografía. Le enseño mis lecturas en francés. Tenemos una animada conversación aunque me cuesta seguirle. La gente empieza a comer. François me invita a un vinito y algo de picar. Salgo del bar tras despedirme de la gente. Ha sido muy agradable.
Llego a Orleans a primera hora de la tarde bastante cansado aunque sólo he hecho 20 km. Hace mucho calor. Al principio ha costado… Unos seguratas no me han dejado entrar en la fábrica de Christian Dior porque no se puede pero vaya… un poco bordes. De ahí me meto en el Périphérique y todo dios me pita, como si pudiera hacer algo ya a esas alturas. Salgo y una abeja me clava su aguijón en toda la cocorota. El casco al suelo de un manotazo. La abeja en el casco mareada, yo en plan me voy de aquí… Ahora ya: I ❤ ORLEANS.



Voy al centro donde descubro un montón de casas medievales muy bonitas y bien conservadas. Me paro en un bar que me parece muy animado para tomarme una caña y con la intención de continuar hacia Tours.

Mientras escribo esto en facebook,
“Estoy en Orleans en lo que debe ser el centro simbólico de la France, Juana de Arco y tal. Este lugar me recuerda mucho a Logroño. Nosotros tenemos al Espartero como estatua ecuestre. No es tan queer como Santa Juana… Estoy en un bar en el centro del casco viejo, abierto a la calle a través de grandes puertas de vidrio. Oigo hablar árabe y francés”.

Lima, una amiga francesa que vive en Barcelona y hace mucho que no veo, se pone en contacto conmigo. Estoy en su ciudad y se muestra muy sorprendida. Me ofrece quedarme en casa de su padre, que vive a unos pocos metros del bar donde me encuentro, o de su madre que vive con su nueva pareja en el campo. Decido quedarme en Orleans esta noche, en casa del padre, que está viajando por el sur de Francia con su bici. Vive en una buhardilla en la calle Charpentiers de la que me pasa la llave un vecino. Lima ha movido todo para que me instale aquí y todo sale muy fácil. Cuando llego a la buhardilla lo primero que veo es un cuadrito con la iglesia de Auvers-sur-Oise. Después discos de cantautores franceses, mapas, revistas de bici, libros de Rudolf Steiner y de Hitler. Todo es muy interesante y acogedor. Hago unas compras en el Carrefour del barrio, dejo la bici en el patio y me instalo.



