2016.08.24

Étiolles ~ Fontainebleau //

Me despierto a las 9:30 h. Anoche me acosté tarde, como a la 1:30 h. Estoy pillando este nuevo ritmo desde los últimos días con Clem. Voy nadando a la isla de enfrente. Es maravilloso sumergirse en el agua de este caudaloso río que me recuerda al Ebro. Al volver, una chica fotografía a otra en mi espacio.

Salgo tarde. No tengo agua y he desayunado poco, así que haré unos cuantos kilómetros con hambre y con sed, bajo un sol justiciero, después de dejar la ribera del río, por carreteras hasta la entrada de Melun, donde pararé en un KFC hacia las 15:00 h a comer. Lo único que me gusta de verdad es el helado, que me como lo primero. Del resto veo que podía haber prescindido. El sitio es muy feo, desangelado, impersonal. La música, fea también. Paso Melun sin quedarme con la ciudad porque tengo mucho calor y voy bordeando el río por caminos a veces: «ten cuidado no te caigas». Me caigo, pero no al río, a la tierra. Veo todo el rato posibles lugarcitos para parar y darme un baño pero no paro, esperando encontrar el lugar ideal donde también tumbarme y entonces, me doy la hostia. En vez de parar cuando tenía ganas, esperando llegar al final del camino. La causante es una rama que se engancha a los cuernos del manillar. Caigo hacia delante y me golpeo la espinilla derecha con el cuadro de la bici. Dolor pero contenido. Una pequeña contusión. Nada. En cuanto veo una entrada en el río, me baño.

Más adelante, enseguida acaba el camino y hay césped, así que me baño de nuevo, me tumbo… Curiosamente aparece lo que buscaba. Otra gente en el río practica deportes náuticos, se baña, pasan barcos… Voy por el bosque, por caminos, cerca del río. Luego carretera y llego a Fontainebleau a última hora de la tarde. Me encanta el lugar. Me emborracho un poco con una cerveza. Hablo con Isabel y me meto un poco en el bosque y enseguida planto la tienda.

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