2016.07.25

Ivinghoe ~ Londres //

La gente normal. Arnould/Bea/Yo. Las apariencias engañan. Lo normal, nuestro mundo normal no es muy lógico. Estamos fuera de la realidad, en un ensimismamiento colectivo.

Salgo del camping tranquilamente. Leo, cargo baterías y, aunque quiero ir hacia el sur, me lío y tomo la carretera del norte. Me da un poco igual. Me adentro en el parque natural y así conozco un poco la zona. Cuando puedo tomo una carretera para el sur de nuevo hasta Berkhampsted. De Ahí a Hemel Hempstead, donde ya me siento como en Cornellá o Santa Coloma. Al principio voy por canal pero como veo que tardaré mucho hasta Watford, que es mi intención inicial, voy por carretera. Me desvío hacia el este para conocer Saint Albans.

De Saint Albans, donde como algo rápido (no olvidemos que quiero llegar hoy a Londres porque en principio mañana se va Arnold y me quedaría en la calle) voy por una carretera recta durante horas y entro en Londres. Y estoy entrando en Londres durante horas. Paro para comer algo en un barrio y sigo conduciendo mi bici muy animado.

Llego a casa de Bea. Llamo al numero 6 cuando resulta que es el numero 8. Menos mal que estoy en contacto con Bea rápido por el Messenger (me he asegurado de esto posteando en el Facebook mi entrada en Londres). Hablo con algún vecino. Estoy un rato en la puerta a punto de pedirle que me eche un cable la vecina de abajo cuando aparece Arnold, un hombre negro grande. Está muy nervioso. Bea, que cogió la casa donde vive ahora Arnold me ofreció quedarme aquí a mi paso por Londres. Aunque hace años que ella ya no vive aquí parece ser que, al coger ella la casa le dieron una ayuda en el alquiler de la que Arnold aún disfruta. Por eso Bea daba por hecho que yo podría quedarme unos días, que aún sigue siendo su casa de alguna manera. Arnold me dice que no puedo quedarme. Le paso con Bea, con la que justo estaba al teléfono. Discusión entre ellos. Yo me muestro enfadado haciendo un poco de teatro para no quedarme sin casa. Al final Arnold cede y puedo quedarme esta noche. Arnold no sabe que tengo intención de quedarme una semana y finalmente se muestra agradable; me enseña la cocina, el baño y la habitación donde voy a dormir. Me salvo de la situación.

Contenidos relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *