Kendal //
Sueño
Unos niños en un portal. Les digo cosas como que "tú no harías a otro lo que no harías a ti mismo". Me escuchan, les dejo una semilla. Pero sin embargo les empiezo a dar la chapa, les digo conceptos difíciles de entender para un niño y terminan rallados. Estamos Laura y más gente de Ribes en lo que podría ser Logroño, sobre una tarima, en una plaza. Hay alcohol y cosas ricas de comer. Los niños pasan por un lado con la cabeza baja, rallados, no me saludan. Laura dice: "no sé que pasa que me he puesto a hacer deporte y estoy peor". Yo le digo que es normal, que está limpiando y que al principio saca lo malo, pero que luego se sentirá mejor. Ella me lo discute porque en realidad no quiere cambiar de vida. Yo se lo vuelvo a decir, esta vez de forma más dura. Le recuerdo que el año pasado dijo lo mismo. Pongo mi ejemplo por caso: explico que dejar de fumar, de comer carne, de tener sexo libre, es el camino a la liberación. Lo explico de forma contundente, violenta incluso, soberbia. Porque veo que el grupo me rebate o no esta receptivo (están de fiesta y ya les va bien como están). Un tío grande y sencillo se enfrenta a mí, me dice: "con esto, ¿qué quieres conseguir?". Yo me quedo un poco cortado pero estoy tan airado que no hago caso a nadie, tengo una prepotencia absoluta. Le digo: "pues expresarme, expresar mi punto de vista". "Ah bueno" dice él. Tengo una actitud super chunga, supe rara, super moralizante. Chillo. Creo que tengo la razón, estoy convencido. Al final es eso. No es que quiera convencer a los demás, sino es que tengo una gran necesidad de expresarme y como no lo hago por una vía buena, me pongo violento con la gente. Todo esto me lo digo a mi mismo. Me pongo en una actitud integrista de llevar una vida sana y tal, conceptos nuevos que sin asimilar me los repito y me los impongo.

Decido quedarme un día completo en Kendal lavando ropa y de paseo por la tarde.









