Nos despertamos a las 6:45 h y vamos Eva, Katia y su hijo a Granollers a que nos abrace Amma. Pasamos el día en un polideportivo entre cosas espirituales y mantras, con la presencia de Amma como si de una diosa se tratara. Yo, después de un corto abrazo, que más que un abrazo es una imposición de manos en la cabeza, siento una gran sensación de ligereza al meditar.
Por la noche voy a casa de Esther, trabajamos en el blog de Doris y Derek y me quedo a dormir en su casa.



