Campredó ~ El Perelló //

Acabo de desayunar y de recogerlo todo. Esta noche no me ha molestado nadie, aunque a las 7:15 h han abierto el almacén que hay aquí al lado y han estado trasteando. Ahora hay chicos por aquí con las piraguas. He dormido un poco mal, me he despertado varias veces en la noche, con preocupación por si venía alguien y con algo de calor. Antes de salir, aligero aún más mi equipaje porque me dejo el jersey, que ya no me hace falta.


He llegado aquí por la vía verde, que a veces coincide con la carretera. Estoy cargando baterías y enseguida salgo para Deltebre. A las 13:00 h cierran la biblio y salgo, con los aparatos cargados y varias rutas bajadas al móvil para volver a «casa» por la costa. Tras dar un paseo por Amposta, sigo el camino hacia la desembocadura del Ebro. De Amposta a Deltebre se va por carretera o camino paralelo a ella, siguiendo un canal de regadío. El trayecto es largo, monótono. En el camino me encuentro con los chicos de Zaragoza que encontré en la senda en Miravet. Paso Deltebre de largo, un pueblo con casas diseminadas entre campos de arroz, ocupando una gran extensión y coincido con un vasco que está haciendo el GR, pero no le doy mucha bola. Sería fácil pensar que tendría que estar contento después de llegar al mar tras tanto esfuerzo, pero la verdad es que estoy aburrido y me siento poco sociable.



Por fin llego a la desembocadura y, tras contemplar esta parte del delta desde una una atalaya con forma de zigurat, bordeo la costa norte y me baño en una playa en Riumar. Continúo entre campos, comiendo algún higo que recojo y poco más, internándome al interior hasta llegar de nuevo a Deltebre. De ahí a l’Ampolla, primer pueblo de la costa hacia el norte.


Ya a última hora de la tarde sigo una ruta por el paseo marítimo paralelo al tren yendo a un lado y a otro de la vía. Va a anochecer, así que decido acampar por el interior, tomando un camino que entra en un campo de olivos de los muchos que hay en esta zona, cerca de El Perelló. Decido dormir al raso, bajo un árbol cuyas ramas me dan cobijo y, tras cenar una modestísima sopa de ajo y un poco de sémola de trigo me duermo hacia las 22:00 h. Me he quedado sin butano. Duermo al raso pero esto está plagado de mosquitos, así que utilizo la tienda como si fuera un saco, cubriéndome la cara con el trocito de mosquitera de la puerta. Me quedo dormido entre zumbidos.


