2015.08.25

Escalada ~ Oña //

Hoy es mi cumpleaños. Esta noche he tenido bastante frío, estábamos a ocho grados. Necesito montármelo mejor la próxima noche, encontrar una manta.

Son las 14:00 h y me siento fresco después de tomarme la mañana con mucha tranquilidad. Tras hacer un té con Gemma, su familia y un montón de niños, decido seguir por la vía más dura, así que hago una fuerte subida hasta Pesquera. Una vez en el pueblo hablo con mi tío y le propongo de hacer una comida familiar. Hace mucho tiempo que no nos juntamos y me parece una buena idea volver a acercarnos simplemente porque sí, fuera de las convencionales celebraciones familiares. También hablo con mi madre, se pone histérica con la idea y me cuelga el teléfono. Continúo hacia Dobro por lo alto del monte, a mil metros de altura. Sigue siendo duro aunque menos que hasta Pesquera. Salgo a la carretera que me lleva al descenso del puerto de la Mazorra y llego a Valdenoceda de nuevo, con bastante control de la bajada esta vez.

Subida de Escalada a Pesquera

Decido continuar sin parar, ya por el Ebro, por la N-232 que, a partir de ahora está en bastante malas condiciones. El trayecto es durillo, con continuas subidas y bajadas, con mucho sol y tocado por el tema familiar. En un pueblito llamado Toba de Valdivieso me encuentro con un mercadillo visible desde la carretera con una manta leonesa como reclamo. Montan el mercadillo para recaudar fondos para reparar la iglesia y, aunque no llevo más de 2€ consigo que me vendan una pequeña manta. Un poco más adelante paso por una iglesia improvisada muy curiosa.

Llego a Oña, ya tarde. Son fiestas. Hay un ambiente provinciano conservador, así que me limito a comprar unos víveres y enseguida busco un lugar dónde dormir. Deshago un trozo del camino que me ha traído a Oña junto a un parque sobre el río Oca. Desde la carretera, penetro a la antigua vía del tren pasando por túneles y puentes abandonados. Ya anocheciendo tomo una pequeña carretera hacia Villanueva de los Montes y de ahí un camino que da pie a un coto de caza, en donde hay unas hierbas altas de un aspecto muy mullido. Decido instalarme aquí, sin montar la tienda, confiado en lo cómodo del terreno y en la manta para protegerme del frío. Justo al meterme en el saco oigo los gritos desgarradores de un jabalí, seguidos de disparos, más de 100, como una traca. Enseguida empezaré a sentir una humedad terrible que me calará huesos y que me mantendrá despierto toda la noche teniendo incluso que utilizar la tienda como manta extra.

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