2015.08.24

Montes Claros ~ Escalada //

∞ Sueño ∞
Isabel S y su familia en un balneario, a donde llego por sorpresa. Me siento en casa con ellos sin embargo nos abrazamos sin demasiado afecto. Confundo a sus hijas, aunque tienen edades muy diferentes y las conozco perfectamente. Me veo viejo y también veo vieja a mi amiga.

Estoy sin cobertura en esta zona. Recojo rápido para no llamar la atención y, aunque no he desayunado, hago una dura subida hasta el monasterio de arriba. Me comunico con mi madre y le confirmo que no llegaré a Logroño para mi cumpleaños. Suave bajada hasta Bárcena de Ebro y continúo hasta Villanueva de la Nía, donde por fin desayuno en un oscuro mesón.

Hacia las 14:30 h, en Polientes, me encuentro con el GR 99 y decido tomarlo porque me parece fácil. Y lo es hasta Ruerrero pero después empieza a complicarse hacia San Martín de Elines, casi en la frontera Cantabria – Burgos. Se me cae el carro decenas de veces y tengo que avanzar muchos tramos con la bici por un lado y el carro por otro. A veces me confío y pienso que puedo ir subido en la bici pero se me vuelve a caer el carro enseguida. Terrible. Me acuerdo todo el tiempo del tipo de la librería de Burgos que me advirtió de la imposibilidad de seguir el GR con la bici. Lo único bueno, que me doy un baño en un riachuelo. Saliendo ya del camino, a última hora de la tarde llego a un pueblo espectacular, Orbaneja del Castillo. Pero no mola nada el ambiente de turisteo, así que enseguida continúo ya por carretera hasta el siguiente pueblo, Escalada.

Formaciones rocosas en Orbaneja del Castillo
Cascadas en Orbaneja del Castillo

Una vez en Escalada entro al primer bar que encuentro. Afuera, unas mujeres entran en un coche y se despiden de las locales de forma muy jubilosa. Es un lugar es muy curioso, lleno de cosas para admirar. Un mesón oscuro, interior, como se estilan por esta región, llevado por una mujer muy extravertida de unos cuarenta y cinco años que, después de un rato, me dirá que le parece conocerme de algo. En el local también están su madre, que tiene el pelo teñido de rosa y su hija, que tiene unos quince años, el pelo teñido de rojo y que se pavonea caminando todo lo largo del mesón con lo que parecen unos recién estrenados zapatos de tacón. El ambiente es muy especial, los niños de la zona vienen a reunirse aquí. Colgado de una viga sobre la barra hay un cuento sobre un hombre que emprende un viaje de varios años en solitario. Al final del cuento se dan los siguientes tres consejos que seguiré al pie de la letra durante el resto del viaje:

  1. No tomar el camino más corto por comodidad porque puede implicar más peligros.
  2. No tener curiosidad por algo que llame la atención de forma negativa.
  3. No tomar ninguna decisión en momentos de furia, de enajenación.

Decido quedarme a dormir aquí. Un enano motero que está junto a mí en la barra y que según me explicará más tarde Gemma, la propietaria, tiene un síndrome consistente en que los órganos vitales están colocados al revés en su cuerpo, me indica que tome un camino siguiendo el Ebro y que por ahí encontraré un lugar resguardado de la posible visita de la guardia civil. Aunque luego me ofrecen quedarme a dormir en medio del pueblo, decido hacer caso al enano y así llego a un campo de árboles frutales junto al río donde plantaré la tienda.

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