2013.01.21

Esta mañana, después de limpiar la casa, saco las cenizas de la chimenea de anoche en una bolsa de plástico y las pongo dentro de una caja de cartón en el pasillo, frente a la puerta de entrada a mi casa, al lado de una estantería de madera llena de barnices, pinturas y herramientas de todos los vecinos. Veo que aún no están apagadas las cenizas y pienso que podría ser peligroso pero no le doy mayor importancia y las dejo ahí. Me tumbo para descansar un rato después del trabajo de limpieza. En unos momentos, medio en sueños, comienzo a oír explosiones y crepitares y, aunque me parece que el sonido viene de lejos, abro la puerta de la vivienda y me sorprende una enorme columna de fuego y una gran humareda negra ascendiendo el edificio. Hago lo que puedo para apagar el fuego con cubos de agua. Es un caos pero logro controlar el miedo y apagar el fuego mientras algunos vecinos y vecinas se acercan a mi piso alarmados.

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