Una noche, pasando por la calle Laurel me hace gracia ver un bar con mi nombre.

Estos días, por vez primera en mi vida de forma clara, relativizo los conceptos de bien y mal. Siento que hay un estado por encima de ellos, algo bueno pero por necesario, algo independiente del sentimiento que se esté experimentando. Esto tiene que ver con la confianza de saberse unido a algo más grande que uno mismo y con una cierta actitud de abandono.

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