2011.11.05

Unos días después de la experiencia con la energía kundalini, tengo un impresionante sueño dividido en tres partes:

∞ Sueño ∞
Noche cerrada en la terraza de mi casa. Una luz proveniente de algún foco celeste crea un ambiente crepuscular, cargado de electricidad, como en los minutos anteriores a una tormenta. Varios halcones reposan en la azotea, desafiando la noche, con la mirada fija en el horizonte. Tienen una actitud noble, elegante. Transmiten fuerza, potencia, seguridad y están preparados para emprender el vuelo, para lanzarse a un importante viaje. Sin embargo, aunque no lo veo, tengo la sensación de que estuvieran atados con una cuerda de la pata.

Estoy dentro de mi casa, con mi hermano. Él me muestra un cómic, una hoja de papel grande, tipo A3, llena de dibujos a lápiz de temática gay, con textos. Algo muy chulo y creativo con lo que enseguida me identifico ¡en realidad son el tipo de dibujos que yo hago! Estoy feliz de que mi hermano, que en el sueño aparece muy joven, guapo y saludable, se muestre tan abierto a lo gay y a la creación. Siento una gran felicidad y un gran amor por mi él.      

Ahora estoy a pie de calle. Aparece una serpiente. ¡Precaución! ¡Es un animal peligroso! Le doy un pollo congelado, como los que venden en Mercadona. Mi intención es alimentarla, que esté tranquila pero también experimentar con ella, quiero ver cómo es una serpiente cuando se traga un animal más grande que ella misma. La serpiente abre su boca hasta el infinito y se traga al pollo con suma facilidad. Ahora la serpiente parece un sombrero (como en El Principito cuando la serpiente se traga un elefante). Pero, la serpiente al comerse el pollo congelado se congela también y se queda enroscada. Esto no me lo esperaba…

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